¿Qué errores suelen cometer los Aries cuando inician una relación cercana con alguien de su mismo signo?
Pueden cometerse muchos errores, pero también hay tantas posibilidades de éxito como tropiezos en esta unión.
Cuando los poderosos «egos» de estos dos Aries se entrelazan, se necesita espacio para el despegue de ese cohete llamado atracción mutua.
La compatibilidad Aries y Aries nos muestra que tanto el hombre como la mujer de este signo se sentirán encantados de encontrarse con personas tan extravagantes, impulsivas y habladoras como ellos, sin que les moleste demasiado que su pareja llegue tarde a una cita.
A la mayoría de los Aries hay dos cosas que no les gusta hacer: tomarse fotos y visitar al dentista.
Les resulta insoportable quedarse quietos y callados mientras el fotógrafo se prepara, tanto como soportar un tratamiento dental. Para estos orgullosos Aries, pensar que pueden verse mal en una foto es casi insoportable.
Pero que los Aries teman a los dentistas no significa que sean cobardes. Regidos por Marte, su planeta les otorga un enorme coraje.
Simplemente, no toleran medicamentos ni que les toquen la cabeza, oídos, ojos, boca o nariz. Mucho menos aceptarán que alguien intente cambiar su forma de pensar o influir en sus opiniones. Si alguien lo intenta, dejarán de relacionarse con esa persona.
Una mujer Aries rara vez va a la peluquería, pues está convencida de que no la peinarán como ella quiere. Incluso puede cortarse el cabello ella misma, arrepentirse después, pero jamás permitirá que otro lo haga por ella.
Los Aries son muy exigentes con todo lo relacionado con su cabeza.
Nada los asusta, ni siquiera las dificultades que surgen al ayudar a otros o a sí mismos. Su noble impulso por dar más de lo que se espera —lealtad, dinero, tiempo— se ve fortalecido por Marte.
Si no tienen Ascendente o Luna en signos como Cáncer, Capricornio o Tauro, estos Aries podrán prestarse dinero sin exigir una devolución exacta en el tiempo acordado, fortaleciendo así su simpatía mutua.
Nunca se engañarán entre ellos, pues ni siquiera saben cómo hacerlo. Aunque olviden una deuda o sobrestimen su solvencia, no son deshonestos, solo se dejan absorber por algo novedoso y fascinante.
Por eso, la compatibilidad Aries y Aries puede ser perfecta… siempre que no se presten dinero. Ninguno lamentará quedarse sin efectivo, porque saben que volverá, y agradecerán la confianza mutua.
Se tienen un respeto tan genuino que nunca se aprovecharán del otro, lo que consolida su relación.
La compatibilidad entre Aries es una verdadera montaña rusa de felicidad, aunque cuando se termine el “caramelo rosa”, puede venir la decepción.
Cuando el fuego se encuentra con el fuego, se genera una intensa llama. Sin embargo, la relación puede prosperar si aprenden a manejar sus orgullosos y susceptibles corazones.
Entre los Aries extrovertidos hay algunos que no encajan del todo con el prototipo del signo porque su ego fue reprimido en la infancia. Estas personas se enfocan excesivamente en sí mismas, algo poco natural para un Aries típico.
Puede parecer que dos Aries solo provocarán ira entre sí, pero no es así. Tarde o temprano chocarán, porque Marte se enfrentará a Marte, y ahí se desatará una gran guerra. Sin embargo, esas explosiones irán acompañadas de sentimientos muy profundos.
Para lograr armonía, podrían alternar el liderazgo: un Aries manda unos días, el otro lidera en los siguientes. Esto es posible, ya que un Aries acepta ceder temporalmente el control si sabe que pronto volverá a tener el mando.
Ambos conocen su valor, pero necesitan sentirse amados y apreciados. Su vida juntos puede ser tan intensa que hasta el Aries más terco suavizará su orgullo.
Incluso las mayores ofensas no duran mucho entre ellos, pues creen con inocencia que cualquier pelea puede terminar y volver a comenzar la amistad, mientras otros pierden toda esperanza.
Ninguno permitirá que lo manipulen o fuercen a hacer algo en contra de su voluntad. Aries tiene un impulso natural de liderar, tanto que puede ver una simple sugerencia amistosa como una invasión a su vida privada.
No es fácil para dos Aries llevarse bien, incluso cuando están perdidamente enamorados. Requiere concesiones constantes y trabajo personal.
Si juntos superan las dificultades, la compatibilidad Aries y Aries en el amor puede ser excelente. El problema es que ellos mismos suelen crearse obstáculos.
En la intimidad, lo ideal es definir roles donde uno domine y el otro ceda, haciendo más llevadera la relación. Lo importante es adaptarse y aceptar las «fallas» del otro. Así, su historia de amor puede convertirse en un ejemplo para muchos.
La combinación Aries-Aries en la amistad es buena, aunque no sencilla. El entendimiento llegará si ambos miran con optimismo los altibajos de la vida.
Para mantener la armonía, deben optar por soluciones de compromiso. En grupo, Aries buscará liderar y captar toda la atención, rechazando ser un simple seguidor. Para fortalecer su amistad, deberán respetar los intereses mutuos y aprender a ceder.
Dos Aries pueden trabajar juntos, aunque siempre habrá tensión y ganas de sobresalir.
Solo con un esfuerzo consciente por mejorar su mundo interior lograrán una relación laboral armónica. En el equipo surgirán discusiones, pero si uno es jefe y el otro subordinado, el entendimiento será más fácil, aunque no sin enfrentamientos.
Deberán mantener la calma para no dañar el trabajo conjunto.
Ambos buscan el liderazgo y carecen de paciencia, lo que afecta la relación. Aunque esto no significa una ruptura inmediata, podrían abandonar proyectos comunes y centrarse solo en sí mismos.
Solución: hablar con honestidad sobre sus deseos y necesidades, ser más sensibles al otro y avanzar considerando sus planes y expectativas.
Aries detesta perder. Si desaparece la armonía, empiezan las duras luchas por el control, burlas y orgullo herido.
Solución: suavizar el trato, mantener la competencia pero de forma sincera y sin engaños. Si priorizan la amistad o la cooperación, encontrarán el camino para construir un dúo exitoso.
Regidos por Marte, son propensos a descargar su enojo entre sí, con palabras hirientes o incluso gritos.
Solución: permitir que el otro libere un poco de tensión sin explotar. Redirigir la energía hacia la pasión o el trabajo conjunto, aprender a disculparse y a reconocer errores.
Imagina a Demi Moore en «G.I. Jane» y Russell Crowe en «Gladiator»: ambos son capitanes de su propio barco, ninguno cede el timón.
Las discusiones cotidianas son normales, pero si hay amor, no temen a las peleas, solo al frío emocional. En el terreno íntimo, pueden alcanzar un placer inigualable si están en la misma sintonía.
Ambos son posesivos y aman su libertad, por lo que deberán ceder para mantener el vínculo. ¿El premio? Respeto mutuo.
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